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Synoptikern: Theologische Quartalschrift (1952) p.297-326; H. Seese-Man, Peira: Theolog. Wórterb. zum N.T. (1960) p.23-37; A. B.
Taylor, Decisión in the Desert. The Temptation of Jesús in the Light of Dfutfronomy: ínter pretation (1960) p.300-309. — 23 Lamadrid,
o.c., p. 141-142. — 24 Lamadrid, o.c., p.139. — 25 Vosté, De baptismo, tentatione, etc. (1934) p.51-114, donde se da abundante
bibliografía; A. Kadie, Momentum messianum tentationum Christi: VD (1938) p.93ss.l26ss,151ss. — 26
Vosté, o.c., p.77-98; León
Dufour, Dict. Bibl. Suppl. (1960) t.6 col. 1483. — 26 Cf. notas 17 y 18. — 27 Antiq. XVIII 5:2. — 28 Abel, Géographie de la Pales-
tine (1938) II p.292-293. — 29 Abel, o.c., II p.292-293; ID., Bibl. Suppl. I 1045-1064; Orfali, Capharnaüm et ses ruines (1922).
— 30 Nácar-Colunga, Sagrada Biblia h.l. — 31 Ceuppens, De prophetiis messianicis (1936) p.226-246. — 32 A. F. Truyols,
Geografía bíblica (1951) p.126. — 33 Josefo, De bello iud. II 21:8. — 34 lagrance,' Évang. s. St. Marc (1929) p.18. — 35 Dunkel,
Die Fischerei am See Genesareth: Bíblica (1924) p.375-390. — 36 Biever, Au bordan lac de Tibériade: Conférences de Saint
Etienne (1910-1911) p.304. — 37 Willam, La vida de Jesús en el país y. vers. del alem. (1940) p.169-170; Con-Zelmann, Die Mit-
te der Zeit (1959) p.22ss. — 38 Benoit, Remarques sur les sommaires des Actes: Mélanges Goguel (1950) p.1-10; E. Trocmé, Le
livre des Actes et l'histoire (1957) p.195ss; Josefo, B.I. VII 3:3.
Capitulo 5.
El sermón de la Montaña (c.5.6.7 de Mt) está sistematizado, como se ve, porque partes del
mismo están situadas por los otros evangelistas en otros contextos, a veces históricos. Se puede,
en general, suponer como esquema fundamental de este sermón de Mt el que coincide concep-
tualmente con Lc (6:12-49). Literariamente está redactado con grandes hipérboles, que exigen
una interpretación justa.
Después de presentado el auténtico mesianismo de Cristo — bautismo, tentaciones —,
se presenta, en una como síntesis, un avance de la promulgación de su doctrina. Los Padres han
notado esta predicación de Cristo en el monte en semejanza con la promulgación mosaica de la
Ley en el Sinaí. Mt probablemente sugiera esta sustitución.
Hasta se piensa si el “subió” evoca a Moisés en su ascensión al Sinaí (Troadec).
Introducción, 5:1-2.
1
Viendo a la muchedumbre, subió a un monte, y cuando se hubo sentado, se le acer-
caron sus discípulos;
2
y abriendo (El) su boca, los enseñaba, diciendo.
De hecho, Mateo presenta a Cristo que “sube” a un monte a causa de una gran muchedumbre que
le va a escuchar. Esto ya sugiere un adelantamiento del sermón, pues supone que Cristo ya pre-
dicó mucho su doctrina.
En Lc, para este sermón, Cristo “baja” (Lc 6:12.13). Probablemente se debe a un proce-
dimiento redaccional. Lc dirá que Cristo, por la noche, “subió” a la montaña para orar, y luego
baja para hablar. Como Mt no habla de lo primero; si el sermón es en la montaña, tiene que decir
que “subió.” Este se hallaba cerca de Cafarnaúm (Mt 8:15; Lc 7:1). La tradición, que llega al si-
glo IV, lo sitúa junto a Ta/jointfilesconvert/284207/bgha; tiene 250 metros de altura, aproximadamente, con un kilómetro
de superficie, y está a tres de Cafarnaúm .
Jesucristo predicó parte de este sermón sólo a los discípulos (Lc 6:12; cf. Mt 10:1-4); a
las turbas probablemente les predicó en la llanura, aparte los pasajes incrustados. Pero queda to-
do situado literariamente en un mismo plano de redacción.
Rodeado de discípulos y apóstoles, recién elegidos (Lc), lo que supone que se dirige a
ellos solos y no a la turba, “abriendo la boca, les enseñaba, diciendo.”
Esta fórmula, marcadamente semita, de suyo no indica especial solemnidad (Job 33:1.2;
Act 8:35), pero puede indicarse con ello un discurso de importancia (Sal 78:1-2).
Las “bienaventuranzas,” 5:5-72 (Lc 6:20-23).
3
Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el reino de los cielos.
4
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