Acer V12LC User Manual Page 292

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“Las nubes” son otro de los elementos decorativos de las teofanías, y más aún en las teo-
fanías apocalípticas, con el que se indica, generalmente, el poder extracósmico de aquel a quien
acompañan (Ex 19:16; 34:5; Lev 16:2; Is 19:1; Jer 4:13; Ez 10:3; Dan 8:13; Sal 18:13; 104:3;
Act 9:11; Ap 1:7; 14:14 etc.).
Los “ángeles” son otro de los integrantes apocalípticos. Aquí aparecen a las órdenes del
Hijo del hombre; sin duda se vincula a ellos el sonido de “la gran trompeta” (Mt), que tiene por
misión el congregar y convocar. Está tomado del uso judío de convocarse las asambleas o reu-
niones judías al sonido de la trompeta, lo mismo que para la guerra o para hacer algún anuncio
(Ex 19:16; Ez 33:6ss; 1 Tes 4:16; 1 Cor 15:52). Es la orden que se da para que se congreguen
todos los “elegidos.” La universalidad se acusó por congregarlos desde “los cuatro vientos” (Zac
2:10) y de “un extremo al otro del cielo” (Mt-Mc). Son imágenes tomadas del A.T. Esta cita per-
tenece a Zacarías (2:6), pero tomada de los LXX, ya que el texto original dice lo contrario: “Os
dispersé por los cuatro vientos.” Debe de ser un complemento de los evangelistas o de las cate-
quesis. Estos ángeles obedientes a las órdenes de Cristo acusan su trascendencia, ya que en el
A.T. están a las órdenes de Dios.
Estos “elegidos” están — judíos y gentiles — esparcidos por todo el mundo y han de in-
gresar en el Reino. Y acaso se refiere preferentemente a los judíos de la ”diáspora” que estuvie-
sen entonces en la ciudad, ya que, como en Pentecostés, “residían en Jerusalén judíos, varones
piadosos, de cuantas naciones hay bajo el cielo” (Act 2:5). Sobre ellos, los ángeles del Hijo del
hombre ejercerán una protección especial sobre estos “elegidos” (Sal 91:9-16).
Esta sección, que es una de las que hacen más fuerza en los autores para sostener que en
ella se habla de la parusía final, admite perfectamente, y dentro de una línea homogénea, una in-
terpretación literal de la “venida” de Cristo como triunfador, y que se le “ve” en el juicio predi-
cho por él y ejercido sobre Jerusalén, y cuya “generación,” que lo condenó, había de presenciar-
lo, pues no pasaría dicha generación “sin que todas estas cosas sucedan” (Mt 24:34).
En Lc se recoge, por último, una exhortación optimista de estos hechos. Cuando “co-
mience” a realizarse todo esto deben “animarse,” porque “se aproxima vuestra liberación”
(άπολύτρωσις). Es la “liberación” del judaísmo hostil y perseguidor del cristianismo, que, al ser
destruido, dejará campo más libre a la enseñanza de la fe y a la incorporación al Reino.
Los que piensan que se refiere a la parusía final lo interpretan como una “liberación” de
los temores de aquella época. Pero la interpretación anterior es mucho más homogénea y parece
mucho más probable.
Parábola de la higuera, 24:32-41 (Mc 13:28-32; Lc 21:29-33).
En esta cuarta sección se expone la incertidumbre y desconocimiento de esa hora del cas-
tigo de Jerusalén: la “gran tribulación.”
32
Aprended la parábola de la higuera. Cuando sus ramos están tiernos y brotan las
hojas, conocéis que el estío se acerca;
33
así vosotros también, cuando veáis todo esto,
entended que está próximo, a las puertas.
34
En verdad os digo que no pasará esta
generación antes que todo esto suceda.
3S
El cielo y la tierra pasarán, pero mis pala-
bras no pasarán.
36
De aquel día y de aquella hora nadie sabe, ni los ángeles del cielo
ni el Hijo, sino sólo el Padre.
37
Porque como en los días de Noé, así será la aparición
del Hijo del hombre.
38
En los días que precedieron al diluvio comían, bebían, se ca-
saban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca;
39
y no se
dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrebató a todos; así será a la venida
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