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La afirmación rotunda que nada hablaba sin “parábolas” es una hipérbole oriental. Este pasaje
está entroncado con el tema anterior de la finalidad de las parábolas. Pero Mt quiere, conforme a
su método, justificarlo con algún testimonio profético.
Cita un pasaje del salmo 78:2. El salmo es de Asaf, y éste era considerado profeta en la
Escritura (2 Par 29:30) y en el uso de los rabinos
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. Acaso aluda al espíritu profético de los Sal-
mos. En qué sentido se utilice este versículo, es discutido. Conforme a la argumentación rabíni-
ca, que suponía la Escritura llena de misterios y sentidos ignotos, todo lo que de alguna manera
podía relacionarse con un pasaje bíblico se lo consideraba como vinculado. No que Mt estuviese
iniciado en estos procedimientos, como lo estaba San Pablo (1 Cor 10:1), pero estos procedi-
mientos podían haber trascendido de las explicaciones sinagogales o ser procedentes de o tras
“fuentes.” Otros piensan en un sentido “típico”: lo que sucedía a Asaf era “tipo” de lo que suce-
dería en Cristo. Así San Jerónimo
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, Lagrange
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. Para Maldonado se trata de un sentido “aco-
modado”
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. Buzy admite que “es también posible haya sido considerado por el evangelista en
sentido amplio, como una profecía de los tiempos mesiánicos.”
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Durand, en cambio, escribe:
“Si el evangelista añade que todo esto tuvo lugar., etc., es para hacer entender que se verificaba
de nuevo en Jesús lo que el salmista había escrito de sí mismo, no por una simple coincidencia,
sino en función de una analogía de situación que estaba en el plan de Dios.”
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Explicación de la parábola de la cizaña, 13:36-43.
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Entonces, dejando a la muchedumbre, se vino a casa, y sus discípulos se le acerca-
ron, diciéndole: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.
37
El, respondiendo,
dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre;
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el campo es el mun-
do; la buena semilla son los hijos del reino; la cizaña son los hijos del Maligno;
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el
enemigo que la siembra es el demonio; la siega es la consumación del mundo; los se-
gadores son los ángeles.
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A la manera, pues, que se recoge la cizaña y se quema en
el fuego, así será a la consumación del mundo.
41
Enviará el Hijo del hombre a sus
ángeles y recogerán de su Reino todos los escándalos y a todos los obradores de ini-
quidad,
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y los arrojarán en el horno del fuego, donde habrá llanto y crujir de dien-
tes.
43
Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga
oídos, que oiga.
La alegorización de la parábola es de gran interés. Se destacan los versículos que tienen un valor
especial. Se hace a los discípulos “en casa,” a petición suya.
V.37. El sembrador es el Hijo del hombre. No es usual ni técnico por Mesías. Tomado de
Daniel (7:13), lo utilizará Cristo para hacer su profesión mesiánica ante el Sanedrín v.38a.
El campo es el “mundo” (χόσµος). Esta expresión no puede recibir aquí el sentido restringido de
Israel, sino que significa todo el mundo
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. Toda la alegorización se desenvuelve teniendo en
cuenta el fin del mundo y el juicio de Dios sobre los seres humanos. Se expresa la universali-
dad del reino.
V.38c-39. En un versículo se habla del Maligno como sinónimo del Diablo. En arameo,
Maligno como sinónimo de Diablo es desconocido. En arameo, el nombre de Diablo es “Sata-
nás.” Diablo falta en Mc, y pertenece a un estadio literario posterior evangélico. Los “hijos del
Maligno” o del “Mal” lo son por cualidad suya.
V.39b. La siega es la consumación del siglo presente (Mt 24:3; 28:20; Heb 9:26)
30
.
V.41. En este juicio final (v.39b), los ángeles aparecen como ministros de la justicia divi-
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