3884
jante de todas. Pues, de todo aquello que veían, “vendrán días” en que “no quedará piedra sobre
piedra” que “no sea destruida” (Mc). Los enormes bloques de piedra se derrumbaron. Por orden
de Tito el suelo fue allanado. Además el templo fue destruido por el fuego. La falta de esta indi-
cación en el relato hace ver el respeto a los datos históricos de Cristo, de los evangelistas, sobre
el relato de este episodio.
La sorpresa para los apóstoles tuvo que ser fuerte; no sólo por lo que significaba la des-
trucción de la gran fortaleza, sino, y mucho más, por lo que significaba la destrucción del tem-
plo de Dios, centro y vida del pueblo judío. ¿Cuándo sería? La profecía quedaba hecha y deli-
beradamente sumida en tiempo incierto: “Vendrían días.”
Siguieron su camino, pasaron el torrente Cedrón y subieron al monte de los Olivos. Y
como estuviese sentado precisamente “frente al templo” (Mc), se le acercaron los “discípulos,”
que Mc precisa fueron cuatro: “Pedro, Santiago, Juan y Andrés.” Mt habla de los “discípulos” y
Lc lo cita en una forma totalmente impersonal: “a unos que decían.” Y a la vista de aquella so-
berbia construcción y ante el verdaderamente maravilloso espectáculo le hicieron unas preguntas
que son diversamente formuladas por Mc-Lc y Mt. Lc sólo dice que le preguntaron: “¿Cuándo
sucederá esto?” (v.7). Pero antes, en el relato, sólo se consigna la profecía de la destrucción del
templo. Mc lo formula así, pero sin preceder literariamente más que la profecía de la destrucción
del templo: “¿Cuándo sucederá esto y cuándo será la señal de que todo se va a cumplir?” (v.4).
Mt, en cambio, tiene una precisión mucho más grande. Explícitamente se le hacen dos preguntas:
“¿Cuándo sucederá esto y cuál es la señal de tu venida y del fin del mundo?” (v.3).
Naturalmente, siendo la estructura fundamental de las tres narraciones de este discurso
las mismas y siendo formulada expresamente en Mt la pregunta de los discípulos, no sólo sobre
la destrucción del templo, sino también sobre “el fin del mundo,” se ve que la respuesta de Jesu-
cristo, en este discurso, abarca, en la forma que sea, a los dos temas. La forma que pone aquí por
“tu venida” (παρουσίας), significa literalmente presencia, y era palabra que, ya desde el siglo ni
de nuestra era, como se ve en los papiros, significa la visita triunfal de un emperador o de un rey
a una nación o villa, y con cuya visita o por el acontecimiento de su ascensión al trono podía de-
cirse que comenzaba para la nación o pueblo una nueva época
3
.
Los cristianos la usaron para expresar el segundo advenimiento triunfal de Cristo al
fin del mundo, como frecuentemente se ve en los escritos neotestamentarios. Pero en absoluto
puede expresar, según los contextos, una venida triunfal de Cristo antes del fin del mundo (2
Pe 1:16), como lo esperaba la antigua generación cristiana, según San Justino.
Algunos autores (v.gr., Bultmann), después de hacer un estudio de las veces que se diri-
gen a Cristo cuestiones por adversarios o discípulos (cf., v.gr., Mc 4:10; 7:17; 9:11; 10:28; 13:3;
etc.), los tiene por redacciones artificiosas o redacciones secundarias. En este tema, en Mc lo
plantea “uno de sus discípulos,” en Lc “algunos hablando del templo,” en Mt son “sus discípu-
los.” Como se ve, el argumento no es muy decisivo.
Señales dolorosos precursoras, 24:4-14 (Mc 13:5-13; Lc 21:8-11).
4
Jesús les respondió: Cuidad que nadie os engañe,
5
porque vendrán muchos en mi
nombre y dirán: Yo soy el Mesías, y engañarán a muchos.
6
Oiréis hablar de guerras
y de rumores guerreros; pero no os turbéis, porque es preciso que esto suceda, mas
no es aún el fin.
7
Se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá
hambres y terremotos en diversos lugares;
8
pero todo esto es el comienzo de los do-
lores.
9
Entonces os entregarán a los tormentos y os matarán, y seréis aborrecidos de
todos los pueblos a causa de mi nombre.
10
Entonces se escandalizarán muchos y
Comments to this Manuals