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para introducir esta parábola (v.21) y la de la “medida” (v.24), “decíales a ellos”; pero estos
“mismos” a quienes se dirige son, en el contexto de Mc, los “Doce,” junto con “los que estaban
en torno suyo” (v.10). A éstos es a los que les expuso el sentido oculto de la parábola del sem-
brador. A estos doce apóstoles y a esos oyentes solícitos, y acaso “discípulos,” les dice Cristo
esta otra parábola del reino. Sin embargo, en Mc “les dijo” suele ser una fórmula de coordina-
ción.
Su aplicación por la Iglesia primitiva se hace a jerarquías (Mt 5:14.16).
Es una enseñanza (v.22) ilustrada con un pequeño ejemplo parabólico. Nadie enciende en
la noche, en su casa, una candela, cuando hay necesidad de su luz, para ocultarla bajo un ”mo-
dio” o bajo la cama. Si se la enciende, es para que luzca.
Pues si El enciende ahora, con parábolas, el misterio del Reino, no es para que quede
oculto, sino para que, en su momento oportuno, se conozca: brille su luz. La doctrina salvadora
del Reino no es enseñada para que quede oculta, sino para que dé a todos luz de vida. No es una
”gnosis” exotérica para iniciados. ¿A qué se refiere más en concreto esta enseñanza? Cristo aler-
ta la curiosidad a penetrarlo: “Si alguno tiene oídos, oiga.”
Podría quedar esta sentencia de Cristo enunciada así en general: la doctrina del Reino
“crecerá,” se divulgará, se extenderá; no quedará “oculta.” Pero es muy probable que, diri-
gida esta enseñanza a los apóstoles, se incluya en ella un sentido más directo a ellos. Si en ellos
se encendió esta luz del Reino, no es para que la “escondan,” sino para que la divulguen, la
enseñen, la prediquen. Es la misma enseñanza que Cristo les dirige en el “sermón del Monte,”
cuando les dice que ellos son “la luz del mundo” (cf. Mt 5:14-15), aunque luego en Mt se derive
la enseñanza más al sentido moral.
Esta interpretación, puesta, además, en función de la pequeña parábola siguiente, parece
muy probable, al menos en el intento de Mc.
V.21. ¿Acaso viene (έρχεται) la luz? La frase es un poco extraña, expresándose con ello
la luz de lucerna que se va a poner en un candelero. De aquí las variantes que se encuentran en
algunos manuscritos, que ponen, en lugar de “venir,” “encender,” pero lección no críticamente
sostenible. Se propuso también una confusión del arameo 'aza', “alumbrar,” con 'atha, “venir,” y
que, por la semejanza de sus grafías originales, se prestaría a una fácil equivocación en el traduc-
tor
3
. Para Lagrange “es mucho más probable que Mc, como en la explicación del sembrador,
piense en el sentido metafórico de la lámpara que viene al mundo.”
4
El “modio” (µόδιος) es la grecización de la palabra latina “modius,” medida de áridos de
algo más de ocho litros
5
. Sin embargo, aquí no cuentan estos detalles de precisión.
La palabra frecuentemente traducida por “cama” (χλινη) puede también tener el sentido
de “lecho” de la mesa en el que se reclinan los convidados
6
.
La “lucerna” (λύχνος) corresponde a las pequeñas lamparillas judías de terracota de muy
pocos centímetros, y que se ponían sobre el “candelero” (λυχνία), soporte de cierta altura que
permitía dar mayor radio de luminosidad a la lucerna.
V.22. Que todo lo oculto será descubierto y vendrá a la luz, significa en el pensamiento
de Mc, cuya sentencia acaso está aquí encajada procedente de otro contexto, que el Reino, enton-
ces en principios e insignificante, aparecerá en la plenitud de lo que es: a plena luz
7
. Probable-
mente, en este contexto, por obra de los apóstoles.
Parábola de la medida, 4:24-25 (Mt 7:2; Lc 6:38).
24
Decíales: Prestad atención a lo que oís: Con la medida con que midiereis, se os
medirá, y se os añadirá.
25
Pues al que tiene se le dará, y al que no tiene, aun lo que
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