4008
6:5; 8:23.25). Igualmente era usado como gesto de transmisión de poderes y autoridad con el que
los rabinos comunicaban el “magisterio” oficial a sus alumnos, lo mismo que signo de transmi-
sión de bendiciones (Gen 48:14ss). Posiblemente estos que traían al enfermo creían que fuese
condición esencial para la curación este gesto, pues era de uso tradicional (2 Re 5:11). Otro sen-
tido se expone en Lc 13:13.
Cristo se apartó con este sordomudo de la muchedumbre (cf. 8:22-26); probablemente le
acompañaron, como en otras ocasiones, algunos discípulos (cf. v.36). Quería manifiestamente
evitar con ello la conmoción que iba a producirse, con las posibles consecuencias de sobreexcita-
ción mesiánica.
Ya aparte, “mete” sus dedos en los oídos de aquel sordo, como para indicar que iba a
abrirlos, y “escupiendo,” o poniendo saliva en sus dedos, le “tocó la lengua,” como para indicar
que quería facilitar otra vez el recto hablar a aquella persona. Estos gestos podían hacer pensar a
gentes paganas o judías en ciertos ritos mágicos. Los rabinos tenían terminantemente prohibido a
todos los que curaban heridas entremezclar con ello el susurro de palabras, menos aún de versí-
culos bíblicos, máxime si esto se hacía utilizando saliva
15
, ya que a ésta se le concedían ciertas
virtudes curativas
16
. La saliva era considerada en la antigüedad como remedio medicinal
17
. En
Cristo, esto no era otra cosa que una especie de “parábola en acción,” con la que indicaba lo que
iba a realizar, y con lo que excitaba la fe de aquel “sordo,” ya que con palabras no podía hacerlo.
Pero, antes de pronunciar su palabra curativa de imperio, quiso acusar bien que no eran
ritos mágicos, sino obra del Padre; “miró al cielo,” como indicando la fuente de la curación que
iba a venir, y luego “gimió” (έστέναξεν), sin duda, como forma de su oración silenciosa al Padre
(Rom 8:23.26). Y dio la orden de la curación: “ábrete,” que Mc conservó como un recuerdo grá-
fico y exacto de aquella escena en su forma aramaica (έφφαθά), aunque traduciéndola para sus
lectores de la gentilidad.
Y el milagro se hizo. La frase con la que Mc dice que se curó su mudez es la siguiente: “y
se soltó el vínculo (atadura) de su lengua.” Se pretendía que era el término técnico para indicar
que la mudez de este hombre había sido producida por un sortilegio; alegándose para ello nume-
rosas fórmulas mágicas que tenían por objeto el “atar la lengua.”
18
Pero ni Mc alude para nada,
como otras veces lo hace, a ninguna posesión diabólica ni a ningún “espíritu” en relación con la
sordera, lo que hace mucho más verosímil pensar que se trata de un simple defecto natural.
Cristo insiste en que no lo “dijesen” a nadie; no en vano le había apartado de la turba.
Buscaba con ello evitar prematuros y desorbitados movimientos mesiánicos. Pero no hicieron
caso. Cristo, sabiendo que no se había de guardar secreto, ¿por qué prohibe divulgarlo? Para que
viesen que El cumplía el plan del Padre y que no buscaba ni precipitaba estos acontecimientos.
Tenía que esperar a su “hora.”
La emoción mesiánica de la turba se desbordó
19
. Y corrió por la comarca, evocándose
este mesianismo, al citar y aplicar Mc a Cristo unas palabras que evocaban las que Isaías dice del
Mesías: cómo hara hablar a los mudos y abrirá los oídos de los sordos (Is 35:5.6). Y que fue la
respuesta que, para probar en cierta ocasión su mesianismo, Cristo mismo alegó a los men-
sajeros del Bautista que venían a preguntarle si El era el Mesías (Mt 11:1-6; Lc 7:18-23).
1 Zorell, Lexicón graecum Ν. Τ. (1931) col.718-719. — 2 Joüon, L'Évang. compte tenu du substrat sémitique (1930) p.221. — 3 Bailly, Dict.
graec.-franc. ed.ll.
3
p.1698. — 4 Pirot, Évang. s. St. Marc (1946) p.478-479. — 5 Zorell, Lexicón. col. 1165-1166 n.3. — 6 Bonsirven,
Sur une incise dificúltense de Marc (7:19): Mélang. Podechard (1945) 11-15. — 7 Janssen, Naplousa p.191ss. — 8 Zorell, Lexi-
cón. (1931) col.228. — 9 Zorell, Lexicón. col.203. — 10
Ayuso, Un estudio sobre la expresión “espíritu impuro” γ su significado en el Ν.
T.: Est. Bíb. (1934) 377-384.
— 11 Zorell, Lexicón. col.417. — 12 Luc., Deor. ecd. 4. — 13 J U Ven AL., Sat. VIII 159. — 14 Estrab.,
Geogr. XVII 19. — 14 C. E. B. Granfield, The Cospel according to St. Mark (1959) 245; J. Alonso Díaz, Cuestión sinóptica y
universalidad del mensaje cristiano en el pasaje evangélico de la mujer cananea (Mc 7:24-30; Mt 15:21-28): Cult. Bíbl. (1963)
274-279. — 15
Sanhedrin B. 101a. — 16 Shabbath XIV 14d. — 17 Suetonio, Vesp. VII; Plinio, Nat. Hist. XXVII. — 18 Deis-
Comments to this Manuals