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mismo. El cristianismo naciente, con sus primeros afiliados judíos, había de tener interés en
conocer más detenidamente la misma enseñanza catequética recibida. Tal es el motivo que
Lucas alega a Teófilo para justificar la composición de su evangelio (Lc 1:4). Y el evangelio
avanzaba cada vez más. Interesaba divulgarlo por escrito: “No tenemos ningún indicio que nos
permita decir en qué momento se compuso. Sin embargo, los datos probables de los evangelios
canónicos y el espacio necesario para la génesis literaria que hemos bosquejado invitan a colocar
pronto la redacción del evangelio arameo. Poco se errará si se lo supone escrito entre los años
40 al 50.”
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La versión griega del texto aramaico.
El original aramaico del evangelio de Mateo desapareció. Pero ya de muy antiguo se usa
la versión griega del mismo. Papías ya decía que, en el uso del texto aramaico, cada uno lo “in-
terpretó” (ήρµήνευσε) como podía. Probablemente se refiere a versiones griegas. Si de éstas
hubo varias escritas, cosa no segura, al menos una llegó a imponerse. Esta versión griega es ya
muy antigua. Es conocida por la Didaje (s.l), Epístola de Bernabé (s.l), San Clemente Romano
(s.l), San Ignacio (+ 107), San Policarpo (+ 155-156). Está, pues, hecha antes de fines del siglo I.
Parecería que lo está antes del 70, ya que no describe la destrucción de Jerusalén ni saca el parti-
do que se esperaría para hacer ver el cumplimiento del vaticinio de Cristo. Se ignora quién haya
sido su autor.
Algunos pensaron que el original de Mateo había sido este texto griego, basándose en la
pureza de estilo y en las citas del Antiguo Testamento hechas de los LXX. Pero esto va contra la
enseñanza de la tradición, que afirma haber sido escrito en arameo. Cuanto a la pureza del estilo,
se ve que está calcado en un original semita: se ve el fondo hebraico, el uso paraláctico, parale-
lismo y demás elementos estructurales literarios hebreos. Y, aunque fuese verdad, se explicaría
por el buen griego del traductor. En cuanto a las citas del A.T., éstas están más cerca del texto
masorético que de los LXX, sobre todo las que trae sólo Mateo (2:15; 8:17; 13:35).
Pero el concepto de versión en la antigüedad es distinto del actual. Un traductor podía
amplificar los pasajes que vierte, introducir alguna perícopa, citas del A.T. hechas por alguna
versión ya en curso, interpretación de nombres, alteración del orden e incluso añadir grandes par-
tes.
Mas críticamente, entre el evangelio primitivo aramaico de Mateo y el de Mtg, hay no só-
lo una versión, sino una reelaboración del primero. La crítica comparativa hace ver la dependen-
cia de Mtg del evangelio de Marcos y de otras fuentes. Los autores no han llegado todavía a re-
construir el evangelio aramaico primitivo, aunque se han hecho hipótesis en un problema, por
otra parte, tan complejo. Pero el acuerdo de la reelaboración y amplificación del evangelio griego
de Mateo con relación al primitivo aramaico es generalmente admitido
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.
La iglesia cree que ambos evangelios — el Mateo aramaico y el Mateo griego — son
substancialmente idénticos
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. Esta sola exigencia “substancial” hace ver cómo se admite, salva-
da la inclusión del Mateo aramaico vertido al griego, una reelaboración y complementación.
Por otra parte, el Mateo aramaico no fue conocido más que en los comienzos de la Iglesia
primitiva. De hecho, el Mateo canónico es el Mateo griego, pues es el que la Iglesia sancionó
como inspirado, ya que tiene por tales los libros que cita en su catálogo, pero añadiendo: tal co-
mo están en la ”Vulgata latina” y como “ha sido costumbre leerlos en la Iglesia.”
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Y el que está
en la Vulgata y el que se usó en la Iglesia fue el Mtg. De ahí que toda esta reelaboración y com-
plementación que el Mtg tenga sobre el Mateo aramaico están inspiradas, como lo está, por lo
menos en el estado de versión, el primitivo evangelio aramaico de Mateo.
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